En "Mejor con Gaby Vargas", tocaremos temas como:
Recuerda que,
"No importa cómo estemos, siempre podemos estar, mejor"
¡Te espero!
Imagina que eres una máquina expendedora de energía y que a lo largo del día, tiene muchos pedidos. Tu pareja, hijos, familia, tu jefe, amigos, compañeros de trabajo "te meten monedas" y, de distintos modos, te dicen o exigen: ¡necesitamos energía! Cuando sienten que la máquina no les proporciona lo que piden, es probable que peguen manotazos exigiendo su dinero de regreso. No podemos dar aquello que no tenemos.
¿Te has puesto a pensar de dónde obtienes toda la energía que el mundo te demanda y dónde la pierdes? Es difícil comprender el concepto de energía, ya que ésta es intangible; en la secundaria aprendimos que todo lo que nos rodea y está dentro de nosotros es energía y no estática: no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
La energía está en todos lados: seres humanos, árboles, agua, música y en todo el universo. Cuando comemos, alimentamos nuestro cuerpo de energía. La luz solar y el agua dan energía a la planta para vivir. Los coches necesitan energía para moverse. Cuando entramos a un lugar, de inmediato sentimos la energía del lugar: esto nos hace decidir si nos gusta o no. Cuando conocemos a alguien, decimos que tiene buena o mala vibra; sentimos su energía, y así decidimos si nos cae bien o no.
Todos hemos conocido gente con tanta energía que la contagian. De igual manera, hay quienes son como vampiros de energía literalmente; al estar con ellos parece que nos la chuparan. Nos desgastan.
A diario intercambiamos energía. La damos, la recibimos y la transformamos. Podemos aprender a generarla y acumularla para llevar a cabo nuestras metas.
Estamos hechos de diferentes tipos de energía: física, mental y espiritual. Cada área contribuye a nuestro bienestar total. Energetizar sólo una es como cuidar un cuarto de nuestra casa.
Hay maneras de fortalecer y alimentar cada una de las energías.
La energía, positiva o negativa, es contagiosa. ¿Cuál de ella contagiamos? El mundo es como un espejo. Sonríe y los demás te sonreirán. Proverbio Zen