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Por: Gaby Vargas, el 20-Dec a las 10:24:00
Hay algo en mí que provoca que cambie de inmediato al canal de televisión…
Hay algo en mí que provoca que cambie de inmediato al canal de televisión, o que me salte los artículos del periódico en los que encuentro tragedias como enfermedades, secuestros, asesinatos o bien, inundaciones y terremotos. Como si ignorarlas hiciera que el sufrimiento desapareciera del planeta.
Con frecuencia también me siento abrumada o rebasada cuando recibo correos en busca de algún consejo, en donde la gente me cuenta su historia personal de desamor, de pérdida o de abandono. Con buena voluntad y sin ser terapeuta, contesto lo que a mi juicio y sentido común parece adecuado. Lo incómodo es que me quedo con un residuo de culpa que no sé dónde guardar. Ignoro por qué o qué me hace sentir que es mi obligación aliviar el problema de la persona, más allá de darle una recomendación. Quizá por eso prefiero cerrar los ojos para no ver y, de una manera egoísta, sentirme liberada (qué conveniente). ¿Me estaré haciendo una persona fría? ¿Se estará infiltrando en mí el mal urbano de la indiferencia?
Al mismo tiempo, mi conciencia –¿o mi ego?– se tranquiliza al pensar que estoy involucrada con la Fundación Marillac, causa social que sé marca la diferencia en la vida de muchas personas, lo que me causa una profunda alegría. Por lo que me pregunto: ¿hasta dónde debemos dejar que la compasión nos invada?
Estos días, inevitablemente, me hacen reflexionar sobre este sentimiento que reprimo durante todo el año y que, en ésta época, levanta la voz para ser escuchado. ¿Cómo hablar de la compasión? Es un tema pasado de moda y cursi. A nadie le interesa. Nuestro enfoque está en otras direcciones, "mejor escribe sobre cualquier otro tema más taquillero", me dice una voz dentro de mí.
Recuerdo una definición que me encantó, dada en alguna clase por mi querido amigo y maestro, Germán Dehesa: "Compasión es poder hacer tuya la pasión del otro." Suena bien ¿no? Pero, ¿por qué a veces la sentimos y otras no?
Al respecto se realizó un experimento en el seminario de teología Princeton, en el que se le pidió a un grupo de alumnos que, a manera de ensayo, impartieran en otro edificio del campus, una plática sobre la parábola del buen samaritano, misma que narra la historia de un hombre que se detuvo en el camino para ayudar al necesitado. Lo curioso es que al salir del edificio, cada uno de ellos pasó frente a un hombre doblado que claramente padecía un dolor agudo. ¿Alguno se paró a ayudarlo? La respuesta es "no". ¿Les afectó? Tampoco. Ese es el predicamento en nuestras vidas, dice Daniel Goleman. Lo que sucede es que al estar absortos, con prisa y con la atención puesta en varias cosas a la vez, no somos empáticos con el sufrimiento del otro.
Por otro lado, me tranquiliza saber que una conocida rabino como Jackie Tabick, predica que claro que hay tratar de entender la pena del otro y ayudarlo, pero hay límites. Hay que tener compasión de manera en la que podamos llevarla a cabo sin tomar toda la responsabilidad; entender nuestro nivel de energía, nuestra situación y encontrar el propio equilibrio sin sentir culpa. Sin embargo, hay que actuar, practicar la compasión en el día a día. Si te das cuenta, el sólo hecho de apagar la computadora, el celular y demás mugres para prestarle atención al otro, es una forma de empezar.
Al conocer a una persona, ¿cuánto tiempo tardas en hacerle una pregunta que contenga la palabra "tú"?
Te invito a que hagamos juntos un esfuerzo para evitar que este tema de la compasión se vuelva tan pasado de moda que ya nadie se acuerde de ella.
Gracias querido lector por acompañarme este año. Feliz Navidad.
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Comentarios
Depresión
Hola Gaby
Me gustan mucho tus artículos, ojala puedas escribir algo de lo siguiente…mi caso es …tengo 33 años he tenido dos relaciones que han durado 4 años cada una y en ambas me han dejado por otra, mi error es darles todo…que es todo casi mantenerlos al primero ayudarlo a salir de la facultad,etc, en estas dos situaciones me ha dado depresión y bueno hoy en día al ver amigos los cuales tiene problemas con sus esposas pienso como habemos gente que deseamos una familia y otras mujeres lo echan a la basura...