ARTÍCULOS

Paz Interna

Fecha 0000-00-00 00:00:00

Paz interna

Gaby Vargas

 

El problema no es que haya problemas. El problema es esperar otra cosa y pensar que tener problemas es un problema. Theodore Rubin

 

Desde la tumbona lo observo, suelto mi libro y con los diferentes azules turquesa del mar como fondo pienso: “No hay nada más que pedirle a la vida”.

Mateo, de tres años, lleva horas jugando solo, sin nada. Le bastan la imaginación, las piedritas, las hormigas y las pequeñas varas que descubre en la blanquizca arena de Cancún. Da una gran envidia verlo. Se escucha una parvada de gansos que nos sobrevuela y él ni se inmuta. Es feliz. Nada lo saca de su mundo; vive en el no-tiempo.

         La escena me lleva a reflexionar otra vez en que los niños son grandes maestros. Pienso: “¿Qué envidio de él en este momento?” Después de que mi mente me arroja varias opciones como respuesta, concluyo que ésta es sólo una: está en paz. ¿Cómo? está presente, es todo.

         Es increíble percatarse cómo un niño de esa edad no entiende el significado de “mañana”, “al ratito” o “el sábado”. Al igual que los monjes budistas, su mente no divaga del pasado al futuro: cuando juegan, juegan, cuando comen, comen y cuando se bañan no hay quién los saque de la tina.

         Paz interna, esto es lo que me propongo conseguir. ¿Será mucho planteármelo como una meta para este año? Y me pregunto: ¿De qué sirven los logros si al conseguirlos perdemos la paz? Además, una vez logrado el objetivo, ¿qué sentido tiene si el costo fue acabar con la salud y las relaciones personales deterioradas?

         ¿Qué necesito para lograr mi objetivo? Antes que nada, recordármelo todos los días. Así que lo escribiré en todos lados para verlo; cuando me levante, me arregle, trabaje, en fin. Después, ser realista y agregar la frase “en lo posible”. También estar alerta puede ayudar, pues de lo contrario basta que un coche se atraviese de mala manera, un hijo te mal conteste o alguien te haga pasar un mal rato para perder la paz. Así que el monitoreo es importante. ¿Cómo me siento? ¿Qué me daría paz en este momento? Y respirar.

Eckhart Tolle al hablar sobre el tema nos advierte que al buscar la paz, nuestra mente egoica siempre pondrá un pretexto o bien, nos proporcionará una preocupación: “Sí, sí, sí, pero ahorita no, primero necesitas…”, algo que por supuesto he experimentado cientos de veces y me imagino que tú también.

Así que en segundo lugar, tendré que ignorar lo que la mente me exige y recordar a aquel viajero que descubrió unos rollos de papel muy antiguos enterrados dentro de un cofre en el desierto. Al desenvolverlos se extendieron tanto hacia la derecha, como hacia la izquierda. En el lado derecho el viajero leía su futuro, y en el izquierdo su pasado, lo que le hacía sentir ansiedad, culpa y miedo. Sólo al cerrarlos descubrió en el centro una franja de papiro en blanco, con sólo dos palabras: “Dios es”, entonces todo se hizo comprensible.

Seguro pensarás, como Pablo mi esposo: “Sí, es muy fácil decirlo, pero mi trabajo me obliga a pensar en el futuro. Ésa es mi obligación”. O quizá a cuestionarte: “¿Y cómo resuelvo los problemas?”

A esto Tolle dice: “¿Podríamos aceptar la posibilidad de que el confort y la seguridad no son el último propósito de la existencia humana? ¿Y que la conciencia evoluciona y despierta frente a la inseguridad e incomodidad? ¿Podríamos aceptar que quizá estamos aquí para enfrentar el reto y así no resentir que tengamos problemas? Es decir, aceptar el momento como es”.

 La vida siempre nos presentará retos. Así que más vale intentar enfrentarlos desde otro lugar. Si te quedas quieto y en silencio unos momentos, te darás cuenta de que esa paz interna siempre ha estado, está y estará dentro de nosotros, lo único que nos falta es visitarla.

 

 

Comparte

Regístrate



Ingresa tus datos

Debes ingresar un correo

Twitter



Facebook



Esta Semana



LEER MAS

CONFERENCIAS


Conéctate...

A un pensamiento de distancia

“El lugar estará completamente a oscuras, por lo que se sugiere no llevar zapatos ni nada en la cabeza, mantener los brazos estirados frente a ustedes...

Coherencia Cardiaca